Archivos Mensuales: diciembre 2018

En el campo

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Son las siete de la mañana y acabo de llegar al bar donde queda la cuadrilla para engancharse. Yo vengo solo en mi coche, sea a Cieza, a Abarán, Ulea, Mazarrón…nadie me ayuda a pagar la gasolina, y la empresa no me pone un céntimo para esto. De aquí a la tierra a donde vamos hay cuarenta minutos de carretera. Todos los años hay quien se deja la vida en el camino, sobre todo los que más tienen que madrugar porque vienen de lejos. El cansancio no perdona. Y si no acabas la faena y haces falta puedes estar hasta trece horas diarias, normalmente de 6:30 a 8 de la tarde, hasta que se vaya el sol. Donde se echan menos horas, es porque se las come la carretera. O lo tomas, o lo dejas, son condiciones de la empresa.

Bueno. Pues otro día más con la cuadrilla: treinta tíos con edades entre 18 y 60, pero los que más entre 40 y 50, porque ya los conocen y aquí si no te conocen no entras; esto no es el almacén. Yo estoy aquí porque un familiar que ha trabajado con ellos habló por mí. “No les digas de dónde vienes”, me aconsejaron , “habla lo menos posible con ellos”, pero ellos detectan pronto al que viene de otro sitio, y la gente joven con estudios que viene aquí cuando no encuentra nada de lo suyo, a veces se convierte en objeto de burla y de insulto. No son todos, pero este es el ambiente general que me toca soportar. Dicen que el campo es más libre de control, pero el encargado se tira dando gritos todo el tiempo. Hay insultos, no solo a mí, insultos entre los trabajadores, que no se respetan ni ellos, mal ambiente de trabajo generado por la incultura y la pasividad que fomenta tanto la patronal como la política de los gobiernos de turno. Los de mi cuadrilla beben, fuman porros, se meten rayas delante del encargao, otro como ellos, un tío de cincuenta años estropeaos, que tolera y fuma él mismo. ¿Que se pierde tiempo de producción? Seguramente, pero la gente drogada no se queja, y aguanta lo que le echen. Según ellos trabajan más fuerte, pero su salud ¿se la han visto?, ¿cómo se les queda la mente y el cuerpo para lo que les queda de vida laboral?

Se ven mujeres pasar a lo lejos. ¡Ya están gritándoles! No pueden ni asomarse. Las insultan dirigiéndose a ellas como si fueran objetos. Da vergüenza ser hombre y ver esto. Espero que al próximo trabajo me toque en cuadrilla mixta, que las hay en otros sitios. Cuando pillo un trabajo así me pongo al lado de ellas; no sienten tanta necesidad de hacerse valer humillando a los demás siendo vulgares, ni se drogan tanto. ¡Eh!, ¡dejadme las cosas! Esta gente me tira las cosas porque no como enlatado como ellos ni como carne. Ya se lo dejo advertido, que hablen lo que quieran pero que no me toquen nada. No tiene uno bastante con los encargaos que también… Y todo esto para pagarte de 6 a 4,5 euros a la hora, y todas las horas iguales, sin extra ni nada. Eso si estás en la recogida, que si estás en la poda pagan a destajo, no por hora. A lo mejor a las tres semanas te dicen que es para costear el autobús que han puesto, y si no estás de acuerdo, te pagas tú tu coche y la hora se queda a un euro más. El contrato, me lo dan al mes y pico de trabajar. Firmo el contrato con el encargado, directamente con la empresa, y luego a lo mejor me dicen que estoy con Treball al Día, y después que estoy con otra ETT. A cobrar, te mandan a donde estén las oficinas, aunque estén en otro pueblo, a cobrar en mano, sin nómina, sin saber si te están cotizando, lo que muchas veces no hacen. Es todo muy precario. Tijeras, serruchos, capazos… los traes tú. No te dan ningún equipo de seguridad, ni para el del tractor. Se ponen a fumigar estando la gente entre las filas. No hay curso de riesgos laborales. Para comer es en medio del campo, hacer tus necesidades, igual.

Lo peor es para los inmigrantes. A diferencia de otros sitios, aquí los fijos son de aquí mientras los extranjeros llevan los tractores, están cargando y descargando y cobrando tres euros mientras los de aquí cobran seis y medio. Cuando los de aquí llegan a trabajar, los inmigrantes ya están ahí, más horas cobrando la mitad. Sus condiciones de vida son malas. Este verano les quemaron un almacén en ruinas donde vivían rodeados de basura y escombros. Dicen que fue el dueño mismo, porque nadie se queja de cómo los explotan, solo de que estén en el barrio tirados por la calle. Cuando es la recogida, los patrones los meten en almacenes hacinados sin agua ni luz. ¿Intervención del ayuntamiento más de una vez? Ceder los lavabos y duchas del polideportivo municipal. Porque la explotación agrícola es la riqueza local. Los magrebís en su mayoría están sin papeles, porque cobran en mano, sin nómina, y a mitad de salario, y los días de inspección no hay ni uno; se avisa al patrón para que desaparezcan. Muchos de ellos no saben ni hablar ni escribir en castellano, lo que les deja en indefensión.

¿Huir de esto?: No hay otra cosa. La economía de nuestros pueblos está reducida a esta esclavitud asalariada. Trabajo precario, en servicios o en agricultura, trabajo no cualificado.  En la mayoría de los sitios te hacen coger contrato nuevo para que no cojas antigüedad. La mayoría echan todo el año cambiando de campo en campo. Hombres de entre los 35 y los 50 (podar, clareo, recogida), después de doce horas reventaos no tienen tiempo de estudiar y pensar en otra cosa. Si te vas, si quieres estar tres o cuatro meses, te dicen que ya no vuelvas…tienes que quedarte aquí. No conozco a nadie que haya denunciado esto. Cuando intentas hacer ver esto la respuesta es: “eres un crío, no tienes ni idea; los jóvenes no saben cómo funciona el mundo, queréis cargaros el motor económico” Hasta los animales pelean más por su vida. Los hombres pueden beber litros…es para el aguante psicológico, gente que se resigna pero reprimiendo su instinto de luchar por su vida, no puede estar sana. Sabemos que quien se queja será un trabajador marcado si no hay apoyo y organización de sus iguales. Es por eso que solo está el camino de la lucha colectiva. Con la pasividad no vamos a conservar nada, ni siquiera la supervivencia, SIN LUCHA, LO PERDEREMOS TODO, PUES TODO IRÁ A PEOR, CON LUCHA EN CAMBIO, SIEMPRE PODREMOS MEJORAR Y SUPERAR LO EXISTENTE

POR LA CULTURA OBRERA

POR LA RESISTENCIA POPULAR

POR LA AUTOGESTIÓN Y EL COMUNISMO LIBERTARIOLogo-cieza

 

 

 

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Antonio Nieto Galindo. Biografía

Lo que aquí se reproduce es el resumen autobiográfico de la historia de Antonio Carlos Nieto Galindo, preso en Murcia II (Campos del Río), puesta a  nuestra disposición para difundir con el objetivo de apoyarle, dado que ha cumplido ya condena pero el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Murcia le sigue negando la libertad. Al mismo tiempo, es su deseo y el nuestro que sirva esto para dar a conocer las reivindicaciones de todos los presos en lucha, que vienen a ser las mismas desde hace décadas: por lo pronto, que se respeten los derechos reconocidos por ley, y en cuanto se tenga fuerza colectiva, acabar con las cárceles, dado su fracaso en reeducar y reinsertar al delincuente y su papel fundamentalmente represor y destructor de los que se muestran en rebeldía con las injusticias (para más info sobre la actual huelga de hambre de presos, visitar tokata.info/).  La historia de Antonio va unida a la de la COPEL, Coordinadora de Presos en Lucha, creada en 1976 en la prisión de Carabanchel después de que los presos sociales quedaran excluidos de la amnistía del año 75 (puede verse el documental COPEL. Una historia de rebeldía y dignidad, en https://vimeo.com/255611446).  Animamos a difundir esta entrada de nuestro blog tanto como sea posible para apoyar en esta lucha. SALUD

 

En Campos del Río, a 25/11/2018

Hola compañeros:

 

                                   Intentaré realizar un resumen a grandes rasgos de lo que ha sido mi vida, por llamarla de alguna manera, puesto que desde el mes de junio de 1967 que dejé la escuela en Francia, concretamente a la edad de 14 años, prácticamente hasta la fecha de hoy, la he pasado en la cárcel…

 Siempre he sido considerado un “rebelde”, y la verdad sea dicha, si ser rebelde es oponerse a los abusos de poder, a las injusticias y tratos inhumanos, así como a los sistemas impuestos por los todopoderosos de los capitalistas… ¡yo me siento muy orgulloso de serlo!

 Mi vida ha sido una contradicción, y lo aclaro a continuación: “me ha gustado tanto la libertad, que llevo toda mi vida preso”.

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Bandera de la Copel

 En Francia pasé dos años preso por pequeños delitos de robo, sobre todo de coches. En la noche del 20 al 21 de junio de 1969 conseguí fugarme junto a dos compañeros, uno parisino y el otro bretón. Han pasado tantos años que me he olvidado de sus nombres, pero eso no importa. Los llevo siempre en mi corazón.

Ahora viene mi contacto obligado en conocer el sistema carcelario franquista, así como las torturas de todo tipo de su sistema policial. Primero en su conocida como “Vía Layetana”, Jefatura Superior de policía de Barcelona y comandancia de la guardia civil de Almería. Con éstos últimos pasé durante varios días sufriendo sus torturas. Fueron los mismos que años después asesinaron y quemaron a tres jóvenes trabajadores confundiéndoles con miembros de ETA.

La primera cárcel que conocí fue la Modelo de Barcelona, era en 1971, meses de febrero, marzo y abril. Conseguí la libertad provisional bajo el depósito de 10 mil pesetas.

En Almería intentamos liberar a un compañero de prisión, Rafael Bueno Latorre (ver en google), resultando condenado a la edad de 19 años a casi un total de 30 años de condena.

En el mes de mayo mi primer intento de fuga, 120 días en celdas de castigo, las correspondientes palizas, éstas eran a diario…considerado ya un “inadaptado” destinado al penal de Cartagena. En ese penal nos obligaban a trabajar. Recuerdo cuando detuvieron a Eleuterio Sánchez “el Lute”. Yo me encontraba cumpliendo 80 días en celdas de castigo por haberle golpeado en la cabeza a un tal Pedro “cabo de balones” y un gran chivato. A esa cárcel de Cartagena,  se la conocía por “la caja fuerte”. Teníamos las 24 horas la idea de evadirnos, pero nos fue imposible.

Fui trasladado al penal de Ocaña en septiembre de 1973. Ese presidio albergaba unos 800 presos de entre 21 y 25 años. Yo aún no los había cumplido, y como ya tenía un expediente muy “cargado” con faltas disciplinarias, estaba considerado un preso “peligroso”, por lo que fui objeto del máximo control. Me lo hicieron pasar muy mal con castigo y palizas continuas. De nuevo en septiembre de 1976 conseguí que me trasladaran al hospital general penitenciario de Carabanchel, hoy en día transformado en un CIE, o sea, que sigue siendo una cárcel.

Qué alegría y felicidad la mía al encontrarme con mis mejores compañeros-amigos de presidio. Se me ha olvidado comentar que el día 6 de octubre de 1975 estalló la mayor revuelta-motín en el penal de Ocaña. Días o semanas antes sucedió en Barcelona-Modelo, y en el penal de Teruel, donde mataron a un preso por un disparo en la cabeza efectuado por la guardia civil. Por aquella época no se andaban con bromas.

Había tanto odio e impotencia que teníamos acumulada, en Ocaña, por tantos abusos y malos tratos, que solo faltó “esa chispa” de aquella tarde de ese 6 de octubre de 1975 para que sucediera la explosión de gran parte de los presos. Entraron más de 30 carceleros pistolas en mano para llevarse a un compañero nuestro de Bilbao conocido como el “Yuyú”. Todos nosotros (unos 800 presos) estábamos situados debajo de las marquesinas, que eran para protegernos de los días lluviosos. Yuyú en el medio del patio sin dejar de proferir toda clase de insultos, así llevaría más de una hora, cuando vimos entrar a los enemigos armados, ¡qué hermoso y valeroso fue el compañero “Patufe” que se interpuso entre los carceleros y Yuyú y nos dijo lo siguiente: “Compañeros, no debemos permitir que se lleven a nuestro compañero tan cobardemente delante de todos nosotros. ¿Dónde está nuestra dignidad y hombría? Vamos a por ellos…” Al instante, las dos porterías que había en el patio para jugar los partidos de fútbol, quedaron desmontadas y con sus palos nos tiramos contra los carceleros. Disfruté viéndolos cómo corrían como ratas…Disfruté mucho pero…nos salió muy caro, nada menos que 380 días de castigo en celda de aislamiento, unas auténticas mazmorras, palizas de muerte, un plato de aluminio sin cuchara. Pero mucho peor era la escasa comida. Nos tenían solo con una manta vieja, como un petate asqueroso que nos lo entregaban a eso de las 22 horas y a las 7 nos los volvían a quitar. Las celdas medían 3×2, e imposible poder subirte a la ventana. Todo estaba prohibido, solo podías respirar y pensar, sin ningún contacto con nadie.

Llegó ese día de inmensa alegría, ¡el 20 de noviembre! Por fin la muerte del dictador, y con la coronación del rey, el indulto, por lo que de los 800 presos  que éramos en Ocaña y en el departamento celular unos 80, tan solo quedamos unos 15 castigados y unos 200 en el patio general en lo que llamaban “vida normal”. Yo lógicamente fui uno de los cinco cabecillas del motín…

Regreso a finales del año 76 en hospital penitenciario de Carabanchel. Manteníamos un continuo contacto con los compañeros presos en Carabanchel, con una total coordinación para organizarnos y dictar nuestra tabla de reivindicaciones. En la primera exigíamos nos concedieran la amnistía a los presos sociales, lo mismo que les dieron a los políticos. Así y en esos momentos nació y fundamos la COPEL, Coordinadora de Presos en Lucha. Fundamos nuestras comunas y asambleas, prácticamente a diario, todos teníamos voz. Nuestra primera subida a los tejados del hospital exhibiendo pancartas y apoyando a los compañeros de enfrente “prisión de Carabanchel”, en huelga de hambre. Solo subimos 18 presos como se acordó en Asamblea, sobre todo los más fuertes físicamente.

COPEL

Imagen de presos de Copel en el tejado de Carabanchel durante el motín de 1976

Por una vez en toda nuestra historia carcelaria, esta rebelión nuestra no fue reprimida ni castigada…solo permanecimos en los tejados 24 horas y al bajar fuimos revisados por los servicios médicos, desayuno y a descansar en nuestras camas, ¡increíble pero cierto! Habíamos ganado la batalla.

Llega el mes de abril. Justamente estábamos en una de nuestras asambleas…Llega un compañero de ETA del comando que hizo volar a Carrero blanco, y nos comunica que han visto que no dejan de traer en camillas a compañeros nuestros de Carabanchel. Un total de 27 autolesionados. Todos los quirófanos cosiendo los profundos cortes realizados con cuchillas de afeitar, incluso tumbados sobre mesas. Urgentemente convocamos a todos los compañeros de COPEL del hospital, y tomamos la decisión de no permitir que se los vuelvan a llevar a Carabanchel, cosa que conseguimos.

Al otro día vimos por las ventanas que daban a la calle cómo los grises, toda una compañía antidisturbios bajaron de sus furgonas con cascos y porras en la mano, ya que una centena de familiares de presos, la mayoría mujeres y niños, con sus pancartas reivindicativas pidiendo amnistía para los presos sociales, fuésemos tratados como personas humanas y no animales…todos nosotros viendo cómo les golpeaban sin miramiento alguno, incluso a los niños y  mujeres caídas en el suelo. Ante la impotencia de todos nosotros, convocamos una reunión de inmediato en el comedor.

27/11/2018

Hola compañeros: Sigo con mis recuerdos y vivencias a grandes rasgos sobre aquellos tiempos que dimos vida a nuestra añorada COPEL, y compañeros muy valerosos, dignos, con principios, unos auténticos presos revolucionarios, y no el 95% que pueblan las cárceles del estado español, llamados “internos”.

Después de nuestra primera subida a los tejados del hospital penitenciario de Carabanchel, conseguimos que se quedaran con todos nosotros en el hospital los 27 compañeros que se autolesionaron en la prisión de Carabanchel. Al otro día después de muchas charlas y exponer ideas y opiniones, nos reunimos en asamblea exponiendo realizar una acción de lucha, protesta y denuncias…Se votó unánime realizar una subida al tejado con pancartas todo el tiempo que se pudiera y nos obligaran a la fuerza bajar, nunca por propia voluntad, y llegado ese momento nos debíamos autolesionar con cortes sobre los antebrazos, tragarse vía bucal cucharas, pilas y cuchillas de afeitar, pero sin emplear la violencia por nuestra parte (en este punto, varios de nosotros no estábamos de acuerdo, pero debíamos un respeto a nuestras normas de COPEL, y así fue). Esto el que no lo quisiera hacer, no importaba, por ello no les íbamos a considerar unos auténticos valientes y dignos de todos nosotros. Aquí no imperaban leyes, normas, jefes  ni obligaciones, pero sí la dignidad de nosotros los presos.

Como estaban los 27 compañeros autolesionados y todos cosidos y muy malheridos, se tomó el acuerdo que Julián Bustillo Rana, Carlos Santamaría García y yo, debíamos subir los primeros, así desde arriba con cuerdas trenzadas con sábanas, fuimos subiendo de uno en uno a los 27 compañeros. Después subimos cajas de alimentos y unos botes grandes de agua. Los compañeros que se quedaron en el interior del hospital, la mayoría recién operados de meniscos, por lo tanto cojos, otros también con muletas con las piernas enyesadas por fracturas, brazos también, operados de fístulas y hemorroides etc… otros ingresados y recién salidos de quirófano en cama y con el oxígeno puesto…Imaginaos el panorama nuestro, dispuestos a dejarnos la vida por nuestros derechos.

Los compañeros se las ingeniaron para montar en todos los pasillos y entradas al hospital barricadas. Eso sucedió por el mes de marzo finales o principios de abril de 1977. Subimos a media tarde, y ya nos pusimos a exhibir nuestras pancartas, con la primordial petición: ¡amnistía para los presos sociales! ¡reforma del código penal! ¡reforma del reglamento carcelario! ¡somos personas y no animales! etc…todos nuestros carteles con nuestras siglas de COPEL. Así pasamos dos noches y tres días. En todo momento el hospital se encontraba rodeado por los antidisturbios (los grises). Por la noche, nos enfocaban con unos focos grandes como los faros para orientar a los barcos de la costa. Teníamos a la prensa y T.V las 24 horas; no dejaban de informar a la opinión pública de nuestra lucha y situación. No puedo olvidar al facha de Rodolfo Martín Villa que era el Ministro del Interior y que fue el que dio la orden de entrar al hospital empleando las fuerzas y la violencia que hiciera falta, incluso que hicieran uso del “fuego real”…Nosotros desde el tejado impotentes fuimos viendo como varias compañías de antidisturbios, de los que algunos de ellos, estando insultándolos como se merecen, nos llegaron al disparar varias ráfagas de sus metralletas.

Estos perros de maderos no tardaron mucho, creo que menos de media hora, con los compañeros luchadores del interior del hospital. Es más y lo puedo asegurar: hubo médicos y funcionarios que se metieron con ellos, ya que disparaban bombas de humo por los pasillos, de estos gases que te hacen llorar por el picor de los ojos y no te dejan respirar, y no se cortaban nada a pesar de haber enfermos en cama recién operados. Pues no veas cómo les pegaban con sus porras. Estas personas tienen todo mi respeto y admiración.

Veíamos cómo se llevaban esposados e incluso a rastras a los compañeros que luchaban detrás de las barricadas en el interior del hospital. Los grises hicieron “un pasillo” por ellos mismos hasta la prisión de Carabanchel. Los que hacían de pasillo cuando el compañero pasaba a la altura de ellos, aprovechaban para golpearlos con las culatas de madera de sus fusiles (máuser alemanes). Los conducían hasta llegar a un sótano, en el cual hay muchas celdas y que conocemos por “las celdas de condenados a muerte” o “presos en capilla”. Ahí una vez te quitaban los grilletes, nos esperaban un montón de carceleros porra en mano en compañía de un par de “cabos de vara”, presos de su confianza.

Una vez se hicieron con el hospital, en lo más alto del edificio donde se encuentran los motores de los ascensores, hicieron un gran boquete con cortafríos y mazos, también con picos. Julián, Carlos y yo, justo estábamos situados cerca del boquete para impedirles que entrasen al tejado golpeándolos con unas barras que habíamos conseguido… ¡Claro, ellos disponían de sus escudos y sus gases lacrimógenos! Yo fui el primero que pillaron esta banda de asesinos. Fueron tantos los golpes que recibí, que perdí el conocimiento. Fijaos cómo me golpeaban pasando por el pasillo de ellos, que hacían que recuperara el conocimiento. Así hasta llegar al sótano, donde me esperaban mis amigos. Al quitarme las esposas, con mi cara chorreando de sangre y sin sentir mi cuerpo, al llegar a la altura de los carceleros, intenté levantar el puño para al menos golpear a uno de ellos. Todos tenían las caras y miradas sádicas. Sentí como si me llegara una corriente fuerte de viento…fueron los golpes de sus porras que me hicieron perder de nuevo el conocimiento. Me desperté en una celda junto a otros compañeros todos sangrantes por los golpes recibidos y todos teníamos cortes de venas en los antebrazos, solo nos saludábamos con un toque con nuestras manos destrozadas ya que no podíamos gesticular palabra porque nuestras caras y labios los teníamos superhinchados. Así fueron llegando los demás compañeros. En estas celdas de condenados a muerte, nos fueron introduciendo a los considerados los “cabecillas”, a los demás se los llevaban a C.P.B, celdas de planta baja del reformatorio de Carabanchel, que aparte de disponer de un cabo de vara, nada menos que tenían un perro de raza pastor alemán. Unos auténticos nazis. Así fue como, una vez los “grises” consiguieron apoderarse de todos nosotros, casi cien miembros de la COPEL, fuimos entregados a la prisión de Carabanchel, y como he relatado anteriormente, introducidos en celdas de condenados a muerte, “celdas en capilla”. Cuando la ocupaba un condenado a muerte, a éste lo solían meter seis meses antes de la fecha indicada para su ejecución, asesinándole con el “garrote vil”, siempre de madrugada, a eso de las 6 o 6’30.

Fuimos todos los “cabecillas” e ideólogos de nuestras luchas, machadados y rematados por una banda de carceleros acompañados de sus “cabos de vara” (presos). No les importaba que ya llegásemos autolesionados, y muchos con costillas y otros huesos rotos. Pasado un tiempo, calculo que media hora, llegaron los servicios médicos, ATS, enfermeros…Como en esas 3 o 5 celdas de condenados a muerte nos metieron a cinco miembros “amontonados” como si fuésemos unos sacos de patatas…de uno en uno nos sacaban para valorarnos médicamente. A los que estaban en peligro de perder la vida, ordenaban que les trasladaran a hospitales civiles con la máxima seguridad. En mi caso, tenía todo el cuerpo negro de hematomas y la cabeza con muchas brechas aún sangrantes, al igual que los cortes de venas en mis antebrazos.  Fijaos que estas consultas nos las venían realizando en una sala compuesta con varias mesas superlargas de mármol, pues llegó un momento que nos estaban cosiendo nuestros cortes a estajo, explico: hasta cinco compañeros juntos acostados boca arriba vestidos con solo el eslip, ATS, sentados, como esos bastardos de presos, nos cosían. Es rarísimo conocer a un miembro de COPEL que no lleve esas cicatrices de las autolesiones; es nuestra principal marca física.

Una vez terminaron de “curarnos” y “examinarnos” por todo el cuerpo, nos regresaban a la misma celda, aunque con nuestras caras y labios hinchados, nos pusimos a abrazarnos y preguntarnos cómo nos sentíamos con semejantes palos que nos brindaron. Llamamos a los demás que ocupaban las otras celdas para saber quiénes eran y cómo se encontraban, dónde tendrían a los demás, y nos temíamos que podríamos tener algún que otro compañero asesinado. Sí. Ese pensamiento estaba en todos nosotros.

Ahora quiero contar un hecho asqueroso y cobarde, que protagonizaron una banda de carceleros, que fue lo siguiente. Sería media noche. Como las puertas eran de las que nosotros llamamos “americanas”, solo con gruesos barrotes, por lo que al instante el interior de la celda es visible, -no hace falta mirar por la mirilla, que es un agujero de dos cm y éste para poder mirar los guardianes, deben desbloquear una chapa que es basculante o móvil, llamados por nosotros, el “chivato”-, vimos que venían golpeando las celdas usando como porras los hierros de las puertas para “despertarnos”. Uno de ellos portaba un crucifijo de Jesús en su cruz y una vela encendida y decía lo siguiente: “para todos los creyentes y que sean cristianos, si lo deseáis podéis rezar ante Cristo y pedir vuestra última voluntad”. Todos nosotros a la vez nos pusimos a dedicarles todas clase de insultos…Pues nos vacilaron diciéndonos que a primera hora seríamos fusilados… Entre nosotros los más jóvenes se sentían preocupados y asustados. No dejaban de preguntarnos si serían reales sus amenazas que nos fusilarían…procurábamos tranquilizarlos con chistes y anécdotas de todo lo que habíamos vivido en nuestros tres días y dos noches de lucha,  diciéndoles que nuestra actitud y dignidad representaría un modelo a seguir para continuar con la lucha contra el monstruo carcelario.

Al otro día a media mañana, fuimos trasladados esposados con los brazos a la espalda de uno en uno al CPB del reformatorio de Carabanchel (celdas en planta baja), donde todos los guardianes eran unos auténticos nazis. Por las noches, cantaban el cara al sol junto a presos de la triple A (entre ellos el argentino que mató en una mani del PCE a Arturo Ruiz) y otros de los guerreros de Cristo rey… Como nos podíamos comunicar “en trangi”, decidimos ponernos en H.H, y así fue hasta pasados 15 días en los que fuimos “secuestrados”, metidos en autobuses “canguros” de los picoletos y trasladados al penal de Ocaña, todos al departamento celular que ya lo conocía bien.  Este fue el gran error del sistema, más de 60 presos de COPEL juntos…una auténtica bomba, y éramos los más radicales y extremistas. Ya habíamos conseguido no la amnistía, pero sí un indulto general, por lo que muchos presos sociales salieron en libertad y otros, entre ellos yo me quedé tan solo a dos meses de la libertad…Este fue el último indulto general que se concedió en España y fue conseguido por nuestras luchas de miles de presos de COPEL.

Un compañero de COPEL llamado José Fernández Iglesias, conocido por el “chino”, compañero de causa de Daniel Pont Martín, compuso nuestro himno. Dice así : ” A luchar a luchar, a luchar compañeros que llegó la revolución. A luchar por las mejoras que concierne a la prisión. Muchos años de fascismo y otros tantos de represión han hecho que nos marginen sin libertad de expresión.  A luchar, a luchar (estribillo y título), pero hoy nos levantamos todos juntos debemos luchar. No tengáis miedo al castigo ni a morir…A luchar, a luchar a luchar.”  Son tantos los años que han pasado desde ese mes de abril de 1977, que en ocasiones hay lagunas, pero nunca olvidos. ¡Fue tan hermosa nuestra unión y nuestras luchas! Me encantaría que a todos los componentes de “presos en lucha”, así como a los grupos de apoyo, se les de a conocer nuestro himno.

Cada día conseguíamos ser “intocables” por nuestros guardianes, y eran de los peores. Nos poníamos todos juntos en el patio a cantar nuestro himno y nos veían todos a decirnos que estaba prohibido cantar canciones “subversivas”, ja,ja,ja…No les hacíamos ni puto caso y pasábamos de sus amenazas…Esto era a principios del mes de mayo.

Todos los días teníamos nuestras asambleas para debatir y aportar nuevas fórmulas de lucha, igualmente teníamos en algunas cosas o temas desacuerdos, pero todo lo llevábamos a votación. Lógicamente entre nosotros no cabían jerarquías, todos éramos iguales, solamente teníamos un “administrador”, el mayor de edad de todo el grupo, de unos 70 años. Aún recuerdo su nombre “Llusap”, catalán. Tanto los giros como los paquetes que se recibían de comida, se repartían a partes iguales. Si el montante del dinero en caja no daba para comprar cigarrillos rubios, se compraba “celtas cortos”, el más barato… Se estaba preparando una H.H general para todos los presos de España…

Por hoy me quedo aquí, que ya van a realizar la apertura de celdas. Son casi las 16:30 y por las noches del frío que hace, no puedo escribir desde la cama.

Sabéis que os estoy relatando todo sin entrar en detalles, de lo contrario tendríamos para escribir varios libros, pues deseo ir escribiendo hasta llegar a estos momentos.

Os mando un fuerte abrazo revolucionario y libertario

Antoine

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Tabla reivindicativa de los presos en lucha. Del 10 al 25 de diciembre de 2018, se desarrolla la tercera huelga de hambre de este año